martes, 1 de febrero de 2011

¿Tú comprarías a un extraño?


En 1958 la editorial McGraw-Hill lanzó esta campaña de publicidad para anunciar sus revistas. En ella se veía a un hombre sentado que se dirigía al lector - un supuesto hombre de negocios que pretendía venderle sus productos - y le aseguraba que no sabía absolutamente nada sobre él, ni sobre su empresa, ni sobre sus productos.
El anuncio apareció en revistas económicas americanas y tuvo una enorme repercusión. Su éxito probablemente se basaba en algo elemental: ¿Cómo vas a confiar en un extraño?
Si pretendemos construir relaciones duraderas con nuestros clientes, lo primero que tenemos que hacer es escucharles. Practicando algo tan esencial como tristemente poco habitual conoceremos mejor sus problemas y sus inquietudes y podremos brindarles las soluciones que les ayudarán a alcanzar sus objetivos y de paso, por qué no decirlo, a hacerles la vida un poco más fácil. Una relación duradera sólo se construye desde la confianza y es imposible confiar en un extraño.

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