
La película de Disney anticipaba en los ochenta un futuro donde el mundo digital y el mundo humano se fusionaban. Esa nuevo universo producía unos nuevos seres, una nueva naturaleza y unas nuevas reglas. Cuando se estrenó la película en 1982 aún no existía Google. Hoy, recién estrenada su interesante secuela - a propósito, impecable banda sonora de Daft Punk - Google nos ha planteado a todos un nuevo universo donde rigen nuevas leyes. Google se ha convertido en esa nación digital visitada por humanos que, como los emigrantes que buscan nuevas oportunidades en otro país, intentan adaptarse a una nueva cultura y un nuevo idioma.
Para los que nos dedicamos al marketing, Google se ha convertido en un medio omnipresente que fija unas nuevas reglas que hay que dominar para ayudar a los anunciantes a fortalecer sus marcas y vender sus productos y servicios.
La medición de resultados y la posibilidad de analizarlo prácticamente todo asusta a más de un creativo, acostumbrado a la confortabilidad que producía la dificultad de medir la eficacia de la creatividad.
Google ha iniciado una nueva era para el marketing, una era en la que la medición de la eficacia lo redefinirá todo y en la que los directores de marketing podrán conocer el retorno de su inversión al milímetro.
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