
En momentos puntuales en los que en la empresa apremia la necesidad de conseguir resultados a corto plazo, estrategias de promoción como las muestras regalos pueden adquirir un papel protagonista en el plan de marketing de la organización, impulsando el alcance de objetivos en un breve período de tiempo y apoyando al resto de las estrategias de acción de la compañía.
La ventaja principal de desarrollar este tipo de acciones es que, al ir dirigidas de manera directa al cliente, aumentan las posibilidades de conseguir resultados inmediatos, generando una necesidad de consumo.
Así, el marketing de muestras y regalos puede venir bien a la empresa en un período de baja facturación en el que sea necesario reactivar las ventas o ante una situación de stock de productos.
Además, esta estrategia es un buen reclamo cuando se quiere dar a conocer un nuevo producto o servicio que se va a lanzar al mercado para popularizarlo entre los consumidores o incluso como respuesta a una acción de marketing de la competencia.
Si hay que destacar algún riesgo de este tipo de acciones es la posibilidad de que su ejecución no conlleve ningún tipo de fidelización en el cliente, y que la venta del producto se haya producido como consecuencia de un impulso, sin el objetivo de generar una demanda habitual en el consumidor.
La ventaja principal de desarrollar este tipo de acciones es que, al ir dirigidas de manera directa al cliente, aumentan las posibilidades de conseguir resultados inmediatos, generando una necesidad de consumo.
Así, el marketing de muestras y regalos puede venir bien a la empresa en un período de baja facturación en el que sea necesario reactivar las ventas o ante una situación de stock de productos.
Además, esta estrategia es un buen reclamo cuando se quiere dar a conocer un nuevo producto o servicio que se va a lanzar al mercado para popularizarlo entre los consumidores o incluso como respuesta a una acción de marketing de la competencia.
Si hay que destacar algún riesgo de este tipo de acciones es la posibilidad de que su ejecución no conlleve ningún tipo de fidelización en el cliente, y que la venta del producto se haya producido como consecuencia de un impulso, sin el objetivo de generar una demanda habitual en el consumidor.
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